Si recibes un ingreso extra (una herencia, una paga extraordinaria, la venta de un activo) y te planteas destinarlo a tu hipoteca, tienes dos formas principales de hacerlo, y elegir bien puede suponer una diferencia notable en cuánto pagas de intereses a lo largo del préstamo.
Qué es una amortización anticipada
Amortizar anticipadamente significa devolver al banco parte del capital pendiente antes de lo que marca el calendario original de la hipoteca, con dinero que no procede de la cuota mensual habitual. Al reducir el capital pendiente, reduces también los intereses que se calculan sobre ese capital en los meses siguientes.
Reducir cuota vs. reducir plazo
Cuando amortizas capital, el banco te ofrece normalmente dos opciones:
Reducir cuota
El plazo del préstamo se mantiene igual, pero la cuota mensual baja porque hay menos capital pendiente sobre el que calcular intereses. Tiene sentido si quieres aliviar tu presupuesto mensual, por ejemplo ante un cambio de ingresos previsto.
Reducir plazo
La cuota mensual se mantiene igual, pero terminas de pagar la hipoteca antes. Esta opción suele generar un mayor ahorro total en intereses, porque el dinero deja de generar intereses durante más tiempo en términos absolutos.
Amortización parcial vs. amortización total
La amortización parcial consiste en devolver una cantidad de capital sin cancelar el préstamo. La amortización total supone liquidar toda la deuda pendiente de una vez, cerrando la hipoteca por completo, algo habitual cuando se vende la vivienda o se dispone de una cantidad de dinero suficiente.
Antes de amortizar, revisa tu contrato: desde 2019 la ley limita las comisiones por amortización anticipada, pero pueden seguir existiendo dentro de esos límites, especialmente en hipotecas a tipo fijo durante los primeros años.
¿Amortizar hipoteca o invertir el dinero?
Es una pregunta habitual sin una respuesta única. En términos simples, amortizar hipoteca es equivalente a obtener una rentabilidad garantizada igual al tipo de interés de tu préstamo, sin riesgo. Si crees que puedes obtener una rentabilidad esperada superior a ese tipo de forma consistente invirtiendo el dinero, y estás dispuesto a asumir el riesgo asociado, invertir podría tener sentido; si prefieres una ganancia segura y reducir tu nivel de deuda, amortizar suele ser la opción más prudente.
Cuándo conviene más amortizar
- Al principio del préstamo, cuando el capital pendiente y, por tanto, la parte de intereses de cada cuota son más altos.
- En hipotecas variables, cuando el Euríbor está en niveles altos y cada punto de capital amortizado pesa más en intereses futuros.
- Cuando no tienes deudas con un tipo de interés más alto (tarjetas de crédito, préstamos personales) que sea prioritario cancelar antes.
Simula distintos escenarios de amortización con nuestra calculadora hipotecaria: cambia el plazo o el capital para ver de un vistazo cuánto reduces tus intereses totales antes de decidir cuánto y cuándo amortizar.